La conducción y el estrés

La conducción es una de las actividades más habituales que realizan las personas en su vida diaria. En ocasiones puede crear una tensión máxima en determinados conductores, lo que hace que aumenten los niveles de estrés y ansiedad, y hace que pasen de ser personas tranquilas y amables, a ser alguien enfadado y agresivo que puede reaccionar ante el más mínimo contratiempo que se de en la carretera. Los comportamientos de los conductores con reacciones desadaptativas se denominan ira del conductor.

Los comportamientos en los que hay que fijarse para saber si una persona presenta la que anteriormente hemos denominado ira del conductor pueden dividirse en conductas agresivas de baja intensidad y de alta intensidad.

  • Baja intensidad: tocar el claxon, gritar a otros conductores y/o peatones, insultar, maldecir, dar las luces largas.

  • Alta intensidad: pegarse al otro coche, repetir las conductas del otro coche a modo de “venganza”, buscar un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, peleas o agresiones físicas pudiendo llegar al asesinato.

Está claro que la presencia de cualquiera de estos comportamientos, puede poner en peligro tanto tu seguridad como la del resto de gente que te rodea. Por esto, si crees que puedes presentar ira del conductor, estos son algunos consejos para controlarla:

  • Organiza previamente las rutas y los horarios más convenientes para tu viaje, teniendo siempre en consideración posibles inconvenientes que puedan darse.

  • Mantén la calma si otro conductor manifiesta un comportamiento agresivo. Aprende a relajarte y a controlar la respiración.

  • No hables por el móvil, ya que la concentración requerida para la conducción se pierde cuando se realizan tareas paralelas.

  • No malinterpretes las intenciones de los demás, ya que no siempre las acciones negativas que tienen los demás conductores al volante parten de unas “malas intenciones”.

En esta ocasión, podríamos mencionar una de las frases del escritor William Arthur Ward “es sabio dirigir la ira hacia los problemas, no hacia la gente. Para concentrar tus energías en respuestas, no en excusas”. Es importarte tener en cuenta que, para dominar el camino, primero es necesario dominarse a uno mismo.