¿Quién dijo miedo?

¿Quién dijo miedo?

En estas últimas semanas estamos asistiendo a una situación de pánico generalizado en la población mundial a consecuencia del ya famoso #CoronaVirus o #COVID-19, nombre con el que la comunidad científica lo ha bautizado.

Aunque sus efectos conocidos son sólo algo más graves que los de la gripe de toda la vida y las estadísticas de casos contabilizados a nivel mundial son poco relevantes o significativos, seguimos introduciendo en nuestras conversaciones habituales el #miedo al contagio. Haciendo una retrospectiva, podemos encontrar decenas de casos similares que parece que hemos olvidado, como la gripe porcina, las vacas locas, la gripe aviar, la gripe A, el ébola,…

Entonces ¿a qué tememos? El miedo es una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario, acompañado de un sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.

Este tipo de emociones (miedo, escasez,…) tienen una gran influencia a la hora de atraer clientes y cuando se trata de desviar el foco de atención. Algo que conoce muy bien la industria y que, acompañado de una estudiada cobertura mediática, ayuda a que salten las alarmas hasta el punto de poner en jaque al mundo entero, sin importar las consecuencias que ello pueda acarrear.

En resumidas cuentas, el miedo es una fuerza demasiado potente para dirigir la decisión de compra y utilizarse activamente en la comunicación de cara a atraer clientes y movilizar a las personas a realizar un determinado acto como comprar mascarillas, geles antisépticos, vacunas, etcétera; o afectar a la economía mundial, estigmatizando a países enteros como peligrosos.

Por ello, desde #PSICOCLINIC os animamos a desarrollar un pensamiento crítico que os lleve a ser menos manipulables por los medios o noticias sensacionalistas que carecen de un fundamento sólido y tan sólo pretenden dirigir la atención de la ciudadanía hacia intereses de terceras partes que buscan notoriedad y beneficio económico.

1. Desarrollar la claridad en el pensamiento

Muchos miedos surgen ante la falta de claridad en la información. Es necesario verificar a través de fuentes oficiales que realmente se entiende lo que nos están trasladando.

2. Centrarse en lo relevante

Pensar disciplinadamente evita que la mente divague en asuntos sin demasiada importancia.

3. Ser razonables

Los buenos pensadores son capaces de cambiar de idea cuando descubren otra mejor. Tienen la disposición de adaptarse cuando se les ofrece una buena razón para hacerlo. Saben redefinir el modo de ver las cosas y están siempre alerta para filtrar e identificar mejores formas de interpretar la información que reciben.

4. Informarse y formarse

El miedo no deja de ser una emoción ante lo desconocido que la gente supera a base de información de calidad y, llegado el caso, de formación que ayude a desarrollar un criterio propio. Abstraerse de lo que nos presentan como dogma de fe para dar paso a un pensamiento crítico basado en hechos y realidades contrastadas, es el camino hacia la liberación de tan desagradable sensación.

Así que, ante lo reflexionado anteriormente… ¿Quién dijo miedo?